martes, 12 de febrero de 2019

MI MARAVILLOSO AYUNO INTERMITENTE - 2DA. PARTE



DIFERENCIA EN EL FUNCIONAMIENTO DEL ORGANISMO SEGÚN LOS ESTADOS ABSORCIÓN-AYUNO
Ayunar le da al cuerpo la posibilidad de poder quemar el exceso de grasa, que es básicamente energía alimentaria almacenada. El cuerpo si no comes, se alimentará de su propia grasa para obtener energía. 
Este acto es totalmente normal para el metabolismo y a través de la historia de la humanidad, las personas hemos evolucionado para que esta acción metabólica se realice sin sufrir efectos nocivos para la salud, pero por el contrario sí es perjudicial no permitirle al cuerpo autorregularse, y eso se produce cuando nos alimentamos constantemente.

MITOS SOBRE EL AYUNO INTERMITENTE

Hay una gran cantidad de mitos acerca del ayuno intermitente, pero me voy a referir a los más populares.

    ·      ¿Los períodos de ayuno reducen nuestro metabolismo?

    ¿MITO O REALIDAD?

Normalmente existe mucho miedo a que nuestro metabolismo se vea reducido. Esta idea preconcebida sobre el ayuno intermitente, se basó en numerosos estudios antiguos realizados sobre roedores, que como es obvio, tienen una composición corporal y duración de vida muy diferente a la que tiene el ser humano. Pero después de años de investigación, y esta vez en humanos,  se ha concluido que el ayuno intermitente a corto plazo no solo no ralentiza el metabolismo, sino que además provoca un ligero aumento del mismo y una liberación de nuerotransmisores que tienen como función la motivación y el estrés del sistema nervioso.
REALIDAD: el ayuno intermitente no solo no ralentiza nuestro metabolismo basal, sino que ayuda ligeramente a incrementarlo.

    ·  ¿Los períodos de ayuno reducen el azúcar en sangre?

    ¿MITO O REALIDAD?

Nuestro cuerpo está perfectamente diseñado para mantener un óptimo equilibrio, por eso es fundamental para nuestra vida, que mantenga los niveles estables de azúcar en sangre, incluso en condiciones extremas.
Durante la evolución humana, antiguamente, el hombre normalmente pasaba largos períodos de ayuno sin que esto amenazara en ningún momento su correcto funcionamiento metabólico. De no ser así difícilmente hubiéramos evolucionado tal y como lo hemos hecho.
Actualmente, si una persona hiciera un ayuno prolongado de hasta 24 horas y una posterior actividad física de intensidad media-alta, los niveles de azúcar en sangre que presentaría su organismo tras el ejercicio serían del mismo rango que si no se hubiera realizado el ayuno.
¿Qué significa este dato? Muy sencillo, nuestro cuerpo está diseñado para aguantar incluso un ayuno prolongado de 72 horas, sin que se vean afectadas sus funciones vitales y manteniendo la glucemia dentro de un rango normalizado. De hecho, incluso en el caso de un ayuno más prolongado, descenderían provisionalmente nuestros niveles de azúcar, pero nuestro cerebro estaría perfectamente adaptado a un cambio metabólico donde el cerebro se alimentará de cuerpos cetónicos
Los cuerpos cetónicos son compuestos químicos producidos por cetogénesis (proceso por el cual las grasas de cuerpo son utilizadas como fuente de energía). Este proceso tiene lugar en las mitocondrias de las células del hígado. Su función es suministrar energía al corazón y al cerebro principalmente en situaciones de bajos niveles de glucosa disponibles en sangre.

Por lo tanto los cuerpos cetónicos son una alternativa eficiente a la glucosa como sustrato energético que consigue disminuir eficientemente las necesidades diarias de glucosa si el individuo está bien adaptado a la utilización de estos como fuente de energía. En aquellos casos que el individuo no esté bien adaptado a la utilización de los cuerpos cetónicos éstos de producirse (en situaciones como por ejemplo un ayuno a partir del segundo día) eliminarán estos cuerpos cetónicos por la orina o por la respiración sin haberlos utilizado al 100% esta situación común durante un ayuno o durante una dieta proteica por ejemplo se conoce como cetosis.
Si ahondamos un poco más en el tema, encontramos estudios en los que personas que padecen resistencia insulínica (diabéticos tipo 2) responden positivamente a un plan de comidas con menor frecuencia, demostrándose, incluso, que el ayuno contribuiría a recuperar cierta sensibilidad a la insulina.
REALIDAD: no es necesario hacer comidas frecuentes para controlar los niveles de azúcar en sangre.

    ·  ¿Los períodos de ayuno provocan pérdida de masa muscular?

    ¿MITO O REALIDAD?

Cuando hablamos de ayuno intermitente, no nos referimos al ayuno prolongado de más de 24 horas, que en ese caso es factible que nuestro cuerpo consuma el glucógeno almacenado y comience a tirar de proteína muscular con el fin de convertirla en la glucosa que necesita. Aclaramos que los extremos nunca son recomendables. Dicho esto, algunos estudios han demostrado que además de ser una buena estrategia para la pérdida de peso en personas obesas, el ayuno intermitente no solo es que no "quema" nuestro músculo, sino que también puede ser una ayuda en la ganancia de masa muscular.
REALIDAD: el ayuno intermitente no genera la pérdida de masa muscular e incluso, en algunos casos, puede ser de ayuda para su ganancia.

   ·  ¿Los períodos de ayuno aumentan la sensación de hambre?

    ¿MITO O REALIDAD?

Durante el ayuno parece aumentar la sensación de hambre, pero no se ha observado que esto contribuya a un aumento de la ingesta calórica a lo largo del día (estudio), de hecho, se ha observado justamente lo contrario, realizar 1 día de ayuno se traduce en una reducción del 30% de la ingesta calórica los 3 días siguientes, un 30% (estudio).
Lo que yo he comprobado en mi experiencia personal, es que al principio existe un período de adaptación, y esta sensación de hambre con el tiempo se va controlando, es decir que a medida que practicas el ayuno, la sensación disminuye. Lo mejor es que cuando empiezas a sentir esta sensación te mantengas activo, realizando cosas, ejercicio moderado, como caminar y progresivamente vas acostumbrando al metabolismo a esta nueva realidad.
REALIDAD: el ayuno intermitente si bien al principio aumenta la sensación de hambre, no se traduce en una ingesta mayor de comida.

COMO FUNCIONA CON…
Como sabemos el equilibrio debe regir nuestra vida, y lo mismo se puede decir de comer y ayunar.
…absorción continua
Cuando ingerimos nutrientes estos se transforman en más energía alimentaria de la que podemos usar de forma inmediata. Por eso, parte de esta energía se almacena para ser utilizada en otro momento, siendo la insulina la principal hormona que se ocupa del proceso de almacenamiento de la energía alimentaria.
Cuando comemos, la insulina aumenta ayudando a almacenar el exceso de energía de dos maneras. Por un lado los azúcares pueden unirse en cadenas larga, llamadas glucógeno, que después se almacenan en el hígado. No obstante, el espacio de almacenamiento es limitado y cuando el hígado ya no puede recibir más glucógeno, comienza a transformar el exceso de glucosa en grasa. Este proceso se denomina lipogénesis de novo (que literalmente significa “crear grasa de nuevo”).
Entonces, la parte de la grasa recién creada se almacena en el hígado, pero la mayoría se traslada a otros depósitos de grasa del cuerpo. Este es un proceso más complejo, pero la cantidad de grasa que se puede crear es ilimitada.
Resumiendo, existen dos sistemas que se complementan para almacenar energía alimentaria en el cuerpo, para su utilización posterior. Por un lado el glucógeno, muy fácil de acceder pero con capacidad limitada de almacenamiento y por el otro la grasa corporal, más difícil de metabolizar pero con una ilimitada capacidad de reserva.
… ayuno equilibrado
Se produce el proceso inverso cuando no comemos.
Cuando ayunamos le permitimos al cuerpo que su nivel de insulina descienda, dando la señal al mismo para que empiece a quemar la energía almacenada. La glucosa sanguínea disminuye, y el organismo tiene que extraer glucosa del depósito para transformarla como energía.
Cómo vemos el glucógeno es la fuente de energía de más fácil acceso. Se degrada a moléculas de glucosa, para proporcionar energía a otras células. De esta forma se puede suministrar suficiente energía al cuerpo durante 24-36 horas. Después, el cuerpo empieza a degradar grasa para usarla como energía.
Así que el cuerpo solo puede estar en dos estados: en estado absorción (insulina alta) y en ayuno (insulina baja). O estamos almacenando energía alimentaria o la estamos quemando. Es una cosa o la otra. Si hay un equilibrio entre comer y ayunar, no hay ganancia de peso neto.
Si empezamos a comer desde que nos levantamos y no paramos hasta que nos vamos a dormir, pasamos la mayor parte del tiempo en el estado de absorción. Con el tiempo, engordaremos. No hemos dejado nada de tiempo para que el cuerpo queme la energía alimentaria.



Para restablecer el equilibrio o adelgazar, solo necesitamos aumentar el intervalo en el que quemamos energía alimentaria (ayuno).
Básicamente, ayunar permite al cuerpo usar la energía almacenada. A fin de cuentas, para eso está. Lo que hay que entender es que no tiene nada de malo: así es como está diseñado el cuerpo. Es lo que hacen los perros, gatos, leones y osos, los mamíferos, y por ende, también los seres humanos.
Si comes de forma constante, como a menudo se recomienda, el cuerpo simplemente usará la energía de la comida que entra y no quemará la grasa corporal, solo la almacenará. El cuerpo la guarda para cuando no haya nada que comer. Falta equilibrio, falta ayuno.

TIPOS DE AYUNO INTERMITENTE
Existen diferentes tipos de ayuno intermitente, siendo los más conocidos el ayuno 16/8, ayuno 24, aunque también existen otros como el 12/12, que es el más indicado para iniciarse.
·   El ayuno 16/8 consiste en realizar períodos de ayuno de 16 horas, con una ventana de alimentación de 8 horas. Normalmente se realiza de 4 a 6 días a la semana. Por ejemplo si realizamos la primera comida a las 14:00, la ingesta de todas nuestras kilocalorías sería entre las 14:00h y las 22:00h, realizando dos comidas únicas durante el día. En la práctica, puede ser tan sencillo como saltarte el desayuno y funcionar con café o infusiones sin endulzar hasta la hora de comer. A pesar de su sencillez y facilidad a la hora de llevarlo a cabo este método ha demostrado ser efectivo a la hora de reducir la grasa corporal sin perjudicar la masa libre de grasa de los participantes de este estudio. Además los participantes fueron capaces de aumentar su fuerza corporal durante las 8 semanas que duró el experimento. Se puede realizar 5 días a la semana.
·  El ayuno 12/12 sería lo equivalente a realizar un desayuno y una cena, distanciados entre ellos 12 horas. Es decir una ventana de 12 horas para ingestas y otra de 12 horas para ayuno. Se puede realizar diariamente.
·      El ayuno 24 horas es uno de los más largos de la lista, no por eso se trata de algo "extremo" y no se pasa hambre. En este estudio se analizó el apetito durante 24 horas de ayuno y, al contrario de lo que pueda parecer, los individuos no pasaron más hambre de lo normal. Al parecer, según analiza el estudio, la ghrelina, la hormona del apetito, sube y baja a lo largo del día dependiendo de nuestros hábitos y poco o nada tiene que ver con las horas que estamos sin comer. Por lo tanto, es un ayuno fácil de llevar. El primer día será el más duro pero cada vez es más sencillo aguantar. Se recomienda 2 días a la semana.
Además, hay otros estudios que han analizado cómo reacciona nuestro metabolismo durante un periodo de ayuno y este, no solo no baja sino que sube. La razón de esto es que durante el ayuno tu cuerpo segrega hormonas como adrenalina o la hormona del crecimiento y esto mantiene al organismo "acelerado" durante el día.

Próxima entrada: MI MARAVILLOSO AYUNO INTERMITENTE – 3ra. parte
- Ayuno intermitente y restricción calórica
- Beneficios del ayuno intermitente
- Mis beneficios por el ayuno intermitente
- Efectos en mi cuerpo
- El círculo vicioso del azúcar
- Cultura. Manipulación. Adicción.

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